Caja mágica.

A pesar de todo lo que ocurre, hoy no tengo ganas de hablar de lo mismo. Hoy tengo ganas de cosas bonitas y entre las cosas bonitas de la vida de muchos está la radio.

Recuerdo que la radio siempre estaba encendida, mi abuela preparaba el desayuno con el noticiero de fondo y luego la casa se subía a un Satélite que llenaba de humor y música cada rincón. Era la época del uno por uno, es decir, una canción de un artista nacional por cada extranjero. Ese proteccionismo musical trajo la época dorada de la canción venezolana, Franco De Vita, Guillermo Dávila, Yordano, Carlos Mata, Karina, Melissa, Daiquirí, Guillermo Carrasco, Frank Quintero, Aditus, y muchos más. Era también la época de esas voces imponentes que en la mayoría de los casos proyectaban a una especie de James Dean con audífonos que en realidad era más feo que un carro por debajo. ¿Hay algo  mejor para soñar que la imaginación?

La televisión también me atraía, supongo que era normal en una niña de cuatro o cinco años. Me pegaba a la pantalla intentando ver a dónde iban los actores cuando desaparecían de la misma, prefería ver las comiquitas en blanco y negro en un televisor con patas cuyas pulgadas superaban notablemente a las del moderno a todo color.  Sin embargo,  no me atrapaba, no tenía misterios…  La radio era mi objetivo.

Me asomaba por la parte de atrás del aparato y veía perolitos de colores ordenados como si se tratara de una ciudad en miniatura. Pensaba que los cantantes eran más pequeños que mis dedos y aunque no lo veía me imaginaba a Guillermo Dávila en su moto yendo de una estación a otra para cantar. Creía que todo era en vivo y que los discos eran para que los escucháramos en casa porque los cantantes eran de otro mundo, de ese mundo pequeñito. Allí comenzó la magia, porque la radio es principalmente magia. Aunque ha evolucionado, ahora se deja ver la cara, han desaparecido los grandes estudios con su parafernalia y muy pocos la escuchan desde un aparato con antena retráctil,  no ha perdido su encanto.

Gracias a esas dosis de música, noticias y publicidad que acompañaron mi infancia junto con la curiosidad que me caracteriza, un día me decidí, me acerqué, toqué a su puerta y la radio me abrió… Aprendí muchísimas cosas, hice grandes amigos, consumí música como nunca, me llené de canciones incluso mientras dormía… Y fui feliz. Sólo quien ha vivido esa experiencia sabe que la radio alimenta, enriquece y hace crecer.

He ido a muchísimos lugares y una de las primeras cosas que hago es pasearme por el dial buscando una emisora que me dé nota; que me haga subir el volumen y cantar como si no hubiera un mañana. Pero no, nada que ver. Bueno, debo hacer un par de excepciones en Italia y Argentina donde encontré lo más parecido a la que me gusta en estilo, sentido del humor, y por supuesto música.

La ventaja de esta era es poder escuchar desde cualquier parte del mundo la radio que te gusta, la desventaja es que con la diferencia de husos cuesta mantener el vínculo con esa voz que antes conocías tan bien que considerabas tu amiga; no porque ya no lo sea, sino porque terminas viviendo vidas paralelas, estás pero no estás… Como ya no aguanto ciertos trotes intento no volverme loca y aunque la sigo desde lejos, no hay nada como llegar a Venezuela, encender la radio y darme el gusto de escucharla a la hora que es y en el mismo lugar.

Este es mi humilde homenaje a todas y cada una de esas voces que nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas, nos han hecho reír tanto que fuimos objeto de miradas raras, han servido para montar un bochinche, cantar jonrones,  soportar una cola, hacernos menos amarga la tristeza o gritar contentos “felizaaaaaañoooo”.

A ti querida radio que has sobrevivido a multas, acoso, cadenas, obligaciones absurdas y abusivas, a ti y a todos los que valientemente siguen aferrados a tus micrófonos para acompañarnos en medio de tanta confusión e injusticia, gracias, muchísimas gracias y que sigan emitiendo… Ojalá en libertad.

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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5 thoughts on “Caja mágica.
  1. Max

    Excelente como siempre super yessy ! verdad que radio es lo mejor, todavia la escucho mucho, via FM o internet …

     
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  2. Paco

    Solo quedo la sensación de elevación al escuchar tu canción en la radio… La que compusiste o quizas alguna vez hiciste tuya. 😉

     
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  3. Marina Navarro

    Q divertido! Todo lo que imaginabas de niña también yo, eso de que los cantantes estaban en todas las emisoras y todo era en directo! Jajaja.
    Besos guapa.

     
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  4. nelson sarmiento

    ciertamente la radio pone a mil nuestra imaginacion, en mi trabajo a diario se escucha la radio, quien no recuerda el programa “nuestro insolito universo” ? es uno d mis favoritos!
    este articulo merece una segunda parte yedzenia pues me encantara leer una d esas buenas anecdotes d tu experiencia en la radio, besos

     
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  5. samuel

    A pesar de ser el medio a través del cual me he expresado durante tantos años de mi vida, enmudezco “al escucharte escribir” de esa fantasía que de niña te despertó LA RADIO. Y es que en esos años de infante, también fantaseé con esa ciudad en miniatura con cúpulas de cristal donde creía, estaba la gente que perifoneaba y uno escuchaba en los receptores. Es lindo saber que personas como tú sienten ese amor tan especial por este medio que como bien lo expresas, está lleno de tanta magia que en la última década se ha visto solapada por la incertidumbre, la censura y aunque muchos no lo acepten; por la tecnología. Puedes considerarte privilegiada de haber vivido una buena etapa de la época dorada de LA RADIO. Y sabes algo?: A mí también como a ti, me parece que fue ayer cuando te abrí las puertas de LA RADIO!. Gracias por hacerme vivir esa remembranza de LA RADIO a la cual he dedicado mi vida entera, porque creo que si cuando nací, pensé, fue en LA RADIO. De hecho nací el día en que cada año aquí se celebra “el día del trabador radial”. Es preciso que sepas además, que me siento mucho muy orgulloso de ser uno de los protagonistas de ese mundo que te conquistó, de LA RADIO y de que seas esa amiga tan especial de la que puedo alardear. DIOS TE CUIDE!

     
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