Balas para todos

Oswaldo era un joven y talentoso estilista, de pelo envidiable, mirada expresiva color miel, ocurrente sentido del humor y muchas ganas de vivir… Encontró la muerte el 13 de febrero del 2000 cuando durante un atraco el terror le hizo huir para intentar salvar una vida que cegaron las balas al alcanzar su espalda.

Orlandito era un chamo humilde cuyo padre nunca se ocupó de él ni de su hermana. Dejó de estudiar para trabajar y ayudar a su madre para que los tres salieran adelante. Una tarde un policía le disparó por la espalda. Tuvieron que salir los vecinos del barrio a defender el honor del muchacho porque para justificar el crimen el asesino quiso acusarlo de delincuente.

Miguel es uno de esos hombres que por donde camina deja una estela de paz, tranquilidad y armonía con el universo. Su concepto de la libertad y modesto sueldo de profesor universitario le impedían poner rejas a su casa. Todo iba bien hasta que un día unos tipos entraron sometiéndolo junto a su mujer haciéndole sentir cada minuto que sería el último y que su hija lo encontraría en el suelo del baño amarrado y rodeado de un charco de sangre. Se lo llevaron todo y después de unos minutos de silencio Miguel dio gracias por no estar rodeado del charco de sangre que se imaginaba… Tardó dos días en poner rejas.

Juanito es un niño que a los 7 años junto a su hermanita de 3 se colaba en la cama de sus padres. Ambos tuvieron que ver cómo una madrugada sus padres que intentaban cerrar la puerta de la habitación se rindieron ante una mano que se asomaba empuñando una 9mm. Vio el hueco en el techo por donde entraron  los ladrones y cómo destrozaban su casa mientras a él le apuntaban en la cabeza. Pasado el ataque ayudó a sus padres a desatarse… Ya tiene 8 años y cada vez que escucha un ruido se tapa los oídos y sale corriendo a esconderse.

Mary es una mujer joven, bella y felizmente casada con un gran hombre. Hace mes y medio cuando por la tardecita regresaban a su casa, unos tipos los interceptaron en la entrada del garaje, los “acompañaron” hasta adentro y se llevaron todo lo que tenían encima. De nada sirvió andar en un carro blindado y manteniendo un “perfil bajo”. Mary y su marido están buscando casa fuera del país.

Anaís es una joven médico a la que no le gusta que le pongan el título en femenino. Tiene una atractiva piel morena y una fortaleza envidiable. En agosto del 2011, cuatro semanas antes de graduarse perdió a una compañera de promoción en un ataque a tiros a los residentes que acababan de terminar la guardia en el Hospital Carabobo. Anaís siempre lleva dos mochilas cuando va a trabajar, una con comida y la otra con medicinas y material médico, pues más de una vez ha tenido que suturar heridas de bala mientras le apuntan en la cabeza para que lo haga bien aunque no tenga recursos.

Rosa es una profesora de Historia del Arte extraordinariamente generosa que durante toda su vida ha sembrado bondad y dulzura. Hace años enviudó y casi todos sus hijos (los de sangre y sus ex alumnos) emigraron. Vive sin lujos, lo poco que tiene lo da, probablemente por eso nunca le falta nada. Un día llegó del colegio y la habían mudado. Rosa alberga tristezas en su mirada, una de ellas es haber ido al funeral de un ex alumno al que con 20 años mataron por resistirse a un atraco no muy lejos de donde meses antes moría Oswaldo el peluquero.

Patricia era una mujer valiente, trabajadora con una familia muy unida, tenía 39 años y tres hijos. Fue enterrada hace pocos días, le dieron un tiro en la cabeza y otros 15 en el resto del cuerpo mientras estaba estacionando su carro frente al lugar donde llevaba años viviendo. La amiga que la acompañaba y también sufrió heridas de bala (una de ellas en la cara) ahora se juega la vida en la UCI.

Según un artículo publicado el 3 de junio del 2012 en el diario venezolano El Universal, en Venezuela se habían producido 155788 asesinatos desde 1999, si a eso le sumamos los del resto del año y los más de 3400 muertos del primer trimestre del 2013 no es de extrañar que me quede corta señalando sólo algunas historias de gente que conozco y/o conocí. Aquí no están todos los difuntos de los pésames que he tenido que dar, ni todas las horas de angustia durante secuestros. Tampoco los atracos en los semáforos, centros comerciales, autopistas; etc. Esto es simplemente una pincelada de lo que cada venezolano tiene que contar. Porque detrás de cada asesinato por parte del hampa que es quien verdaderamente manda en el país, hay hijos, nietos, padres, hermanos, maridos, mujeres, tíos, sobrinos, primos y amigos…  Las balas no preguntan dónde vives ni por quién votas y son muy pocos los venezolanos que pueden decir que no han sido tocados por la sombra de la muerte o el olor a pólvora que dejan. En Venezuela hay para todos…

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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8 thoughts on “Balas para todos
  1. Karina

    Que tristeza —
    Me fui hace 10 años de Vzla y tu post sobre los “traidores” me hizo sentir muy identificada, sin embargo no me hizo llorar ni me senti triste.

    Este si me sacó lágrimas 🙁

     
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  2. Marina Navarro

    A veces cuesta caer en la cuenta de que esta es una realidad muy cercana para toda Latinoamérica. Creo que es un acto reflejo de protección emocional el no pensar mucho en esto. Me costó leerte esta vez… es uno de los por qués de nuestros despertares a media noche pensando en nuestros seres queridos cuando se esta lejos. un beso Yessi y por favor, a la próxima algo divertido! algo chévere venezolano necesitamos! ,-)

     
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  3. nelson sarmiento

    Una cruda y triste realidad, y el gobierno venezolano predente hacernos creer q la situacion no es grave, pareciera q vivieramos en guerra con la cantidad d muertes en el pais, que Dios
    bendiga a todos los q seguimos vivos, y q bendiga tu mente y tus manos yedzenia para q sigas escribiendo! un besote

     
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  4. José Sabino

    Una temible realidad.
    “Andar Bajo perfil”. Es el lema de muchos que por lo general honradamente tienen ingresos como par darse ciertos lujos, comprarse u buen carro y vivir en una “Buena Zona”, por lo menos en un conjunto residencial cerrado con vigilancia privada. Tener las prendas de Oro guardadas en casa y preferir usar orfebrería barata que no llame la atención. Ni usar reloj de marca ostentosos ni que sean réplicas exactas chinas. Si tienes la oportunidad de usar tus cupos Cadivi, y darte un “viajecito” fuera del país, no se te ocurra poner las fotos en Facebook, porque “Hay que andar bajo perfil”. Y haces el viaje afuera porque es más seguro que ir a Margarita, a Mérida, A Mochima, y a tantos lugares mucho más hermosos que fuera del país; porque te sientes más seguro afuera que en tu propio país. Y la seguridad no sólo es la delincuencia, sino las vías, que siendo un país petróleo, que una vez fue exportador de asfalto, son una completa calamidad. O sino también, los “Locos del volante”, que al no haber controles por parte del estado y conciencia individual de los conductores, estás asediado por asesinos en potencia que matan a sus familias y a la tuya también.
    Entonces tienes dos opciones: O viajas en Venezuela exponiéndote a todo aquello, o.viajas a afuera pero, clandestinamente porque “Hay Que Andar Bajo Perfil”.
    Entonces se convierte en un pecado, disfrutar lo poco que te puedas ganar. Y el colmo es que eres criticado si tienes dinero, te das lujos y eres ostentoso, y por cosas del destino tienes un encuentro con la delincuencia, porque entonces te dicen: Quien lo manda a andar exhibiéndose de esa manera, quien lo manda a ser tan “Pantallero”, quien lo manda a ser esnobista. Y termina la niña por usar la falda corta, la culpable de ser víctima de un violador. El mundo al revés.
    Otro caso es el que aparenta una posición que no tiene, y terminan matándolo al descubrir que era un farsante.
    Así que: Andar Bajo perfil es una simple pero valedera patada de ahogado ante una verdadera crisis de valores.

     
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  5. samuel

    Una vez mas expresas la realidad que vivimos a diario en Venezuela. Es una guerra que desde hace mas de una decada esta ganando el enemigo. Aqui la muerte es la órden del dia. Despertamos y en minutos estamos enterados de El Parte de Guerra. “Convivimos con la muerte”. Salimos de nuestras casas, nos encomendamos a Dios y nos disponemos a jugar sin querer:LA RULETA RUSA! . Un beso de lejos con especial ganas para que lo sientas de cerca!. Dios te cuide!

     
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