Las más…

la foto (29)

 

Últimamente las listas ocupan la atención de todo el mundo. Diarios, revistas y redes sociales se llenan de listas de todo tipo y para todos los gustos:

Los 25 bares más feos de la ciudad, las 20 cosas que odian las azafatas, 15 pistas de que no debiste dejar a tu ex, las 1001 películas que hay que ver antes de morir, 25 señales que indican que estás con el amor de tu vida, las 15 profesiones donde hay más infidelidades, 20 frases de amor que todo romántico quisiera escuchar… Parece que las más seguidas son las del 10: las 10 mejores playas que no puedes dejar de visitar, 10 cosas que todos hacen en casa cuando están solos, 10 detalles indiscutibles que demuestran que has envejecido más de lo que piensas, los 10 motivos para encontrar el coraje de viajar por el mundo, 10 cosas sobre las que los padres siempre mienten, las 10 frases que se pueden decir a la pareja en lugar de “te amo”, las 10 posiciones sexuales favoritas de los hombres… En fin, todo es una lista, da igual el número, 5, 8, 43…  Lo que sí es importante saber es ¿Qué está pasando? ¿Qué dirige las vidas de los habitantes de este mundo? ¿Desde cuándo tu pareja te ama si te dice una de las cosas que alguien apuntó en un papel, o ya no porque no te ha propuesto matrimonio en uno de los x lugares más paradisíacos del mundo?

¿Desde cuándo la propia vida tiene que seguir el camino que otro ha calificado como el mejor? ¿Por qué tu bar favorito ya no puede serlo si no está en el TOP 25? ¿Qué decálogo garantiza alcanzar el nirvana entre las sábanas? ¿Por qué no haber leído el libro más vendido en los últimos años impedirá que tu vida sea maravillosa? ¿Quién desde una redacción te conoce tan bien como para decidir lo que indica que estás con el amor de tu vida o no?

la foto (30)

Basta de listas, basta de perder el tiempo buscando guías para ser felices. Ya basta de romperse la cabeza pensando que no se es lo suficientemente atractivo, exitoso, sexy, inteligente, joven o feliz, simplemente porque una publicación lo dice.

Cada uno conoce sus capacidades, limitaciones, gustos, miedos, sueños… Cada uno sabe lo que le acelera el pulso, lo que le roba las sonrisas, lo que le hace escapar una lágrima. Y quien aún no lo sepa, debe descubrirlo por sí mismo, explorarse dentro e iluminar con la linterna de la honestidad y la autoestima aquello que se esconde y que una chuleta barata sacada de internet no puede enfocar. Es innecesaria una relación hecha para ocupar espacio en alguna publicación, tampoco es necesario que ningún experto decida por el resto cuáles son las emociones, los sentimientos, las croquetas, o las palabras que sí valen la pena.

Aunque no encaje en ninguna lista, no ser como los demás, no expresarse como la mayoría, o no seguir las modas es también una forma de vivir. Cada uno es el arquitecto de un destino donde la propia vida es el proyecto más importante, y si para construirla tiene que cambiar la forma de utilizar el compás, la escuadra o los lápices, adelante, ¡Bienvenidos sean al mundo real los genios que no caben en un elenco!

 

 

Fotos: Paco Yánez

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

Le ragazze del Prosecco

la foto (28)

 

Existen palabras que se aprenden en un idioma y que no se pueden ni se deben traducir. Podría pensarse que es necesario para comprender sentimientos, pero no es así, los sentimientos sólo es posible expresarlos en versión original, sobran los subtítulos, sobran las interpretaciones.

Le ragazze del Prosecco son un grupo de tres amigas que se conocieron hace más de una década en la tierra firme que pocos conocen más allá de los canales de la inolvidable laguna de Venecia. Tres mujeres totalmente diferentes, pero con muchas cosas en común: el respeto a los demás, el sentido de la amistad, las ganas de vivir, el optimismo, y sobre todo, la determinación para hacer posible todo lo que se proponían.  Ellas que habían crecido en diferentes recovecos del planeta se habían encontrado cuando el destino decidió que así fuera. Una parada de autobús, una tienda de lencería… Nadie sabe dónde puede aparecer un amigo.

Para ellas no existía la diferencia de edad, y cada una aprendía de las otras todo lo que podía: desde la lengua hasta la forma de festejar. Tampoco importaba que una fuera soltera, otra casada y otra divorciada, además de las hijas que tenían las dos últimas, siempre era apasionante abrir una botella de espumante para celebrar un encuentro con la primera y hablar de amores –los presentes, los futuros– pocas veces los pasados porque ellas nunca miraban atrás excepto cuando acababan de pasar por una zapatería.

Una de ellas cambió la tranquilidad del pueblo veneciano por una metrópoli donde lo de ponerse falda y tacones para pasear tranquilamente en bicicleta sigue siendo una fantasía. Sin embargo, el triángulo no se rompió, simplemente se hizo más grande porque uno de sus vértices estaba lejos, demasiado como para no echarse de menos, poco a la hora de necesitarse, y lo justo para aprovechar al máximo cada visita de esas donde se engordan 3Kg en una semana.

Utilizaron todas las modalidades posibles para permanecer en contacto, y no fueron pocas las veces que la sorpresa se presentaba con una sonrisa en el mercado de los lunes, o esperaba a brazos abiertos en el aeropuerto.

Así pasaron los años, las madres eran cada vez más fascinantes y veían cómo las niñas de sus ojos estaban creciendo, lo notaban en los detalles, incluso al verlas comer pizza sin patatas fritas. Por fin la soltera se había unido al club de las melenas negras y se había organizado para regresar durante una temporada. Pocos meses las separaban de otro reencuentro digno de descorchar otra botella de Prosecco para celebrar los años, la Serenísima, los amores, la vida, el destino…  Pero fue este mismo, el que las unió una vez, quien este 3 de junio jugando a la crueldad envió de la forma más traicionera a la muerte para que se llevara súbitamente una mujer espléndida, valiente, feliz, llena de sueños… La muerte sin la menor compasión se apropió de una mujer con una gran fortaleza, el ejemplo perfecto de una vida donde no había espacio para la cobardía, la flojera ni la mediocridad. Una mujer que dejó huella en todos los caminos que recorrió, y un vacío insondable en el alma de todos los que tuvieron la suerte de cruzarse con ella.

Allá donde se encuentre la otra punta de este triángulo que ha vuelto a crecer, estará con los ojos perfectamente delineados, el pelo recogido, y su radiante sonrisa vigilando que no falten motivos para celebrar por ella, y brindando cada vez que sus amigas pidan Prosecco, como siempre, para tres.

Cara Roxana, grazie.

Foto: Yedzenia Gaínza

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

Los que no tienen ombligo

 

Para poder vivir fuera del vientre de nuestras madres era necesario cortar el cordón umbilical, y para convertirnos en personas autosuficientes, también es necesario romper esa relación de dependencia, esa unión infantil con las señoras que nos trajeron al mundo. Esto no significa dejar de amarlas o de respetarlas, sino poner en práctica todo lo que nos han enseñado para seguir el camino que decidimos recorrer. Lo mismo pasa con nuestro país, abandonamos el nido para poder sobrevivir, pero sin olvidarnos de dónde está, sin dejar de preocuparnos por lo que le ocurre: si tiene comida, si tiene salud, si duerme seguro, si tiene buenos vecinos y si lo tratan bien. Es exactamente igual que cuando nos independizamos, ya no vivimos con nuestras madres pero seguimos teniéndolas presente, pues vivir bajo otro techo no nos convierte en huérfanos ni vacía nuestras venas.

Tenemos la libertad de llevar la vida que queremos. Sin embargo, una de las cosas en las que coincidimos muchos es en que nadie se fía de una persona capaz de maltratar o ignorar a su propia madre. Hasta para la reproducción esto cuenta: para muchas mujeres, que un hombre sea mal hijo es la garantía de que será mal padre ¿Alguien ha visto  lo contrario?

Durante estos años de éxodo se va notando cómo aumentan los venezolanos descastados, esos que ya no recuerdan dónde nacieron porque ahora son de donde viven. Esos que reniegan del lugar donde dieron sus primeros pasos y donde se educaron para poder permitirse el empleo que los mantiene en su nueva patria. Esos que no saben lo que ocurre ni lo que deja de ocurrir, se enteran de las noticias cuando han dejado de serlo y miran para otro lado cuando alguien menciona aquella lejana tierra a la que no volverán. Normalmente los descastados suelen ser esos que no dejaron en el país ni siquiera un amigo, ya que tuvieron la suerte de irse a tiempo llevándoselo todo excepto los recuerdos. No cortaron su cordón umbilical con nuestra tierra, fueron mucho más allá, se borraron el ombligo.

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

De espalda

Bici_a_Firenze

Y de repente, allí estaba él. Iba en bicicleta, llevaba como siempre el pelo lleno de canas, y pedaleaba con la paz que permite a las conciencias tranquilas disfrutar de la brisa en el rostro que ella no pudo verle. Así lo conoció, así lo vio muchas veces, de lejos, de espalda. Él en su mundo, transitando un camino donde la bicicleta era tan importante, y ella recorriendo otro, a veces paralelo pero distante por ser distinto. Sintió que una vez más iba atrapada en un tren del que no podía bajarse para gritar su nombre, pedirle que la esperara un momento, poder darle un abrazo y hablar durante horas sin que nada más importara.

Recordó cuando veinte años atrás lo vio estacionar la bici en el patio del colegio. Ella que era traviesa pero no mala, murmuraba con dos amigos lo mal que le caía: —¿Filosofía? Seguro piensa que somos idiotas —y por lo menos ella sí que lo era, porque alguna vez la estupidez de la adolescencia tenía que entrar en forma de prejuicio en esa cabeza llena de sueños y canciones de rock. De modo que con la mirada cómplice de los dos compañeros dispuestos a avisarle si alguien venía, y sobre todo, a no venderla en caso de ser descubierta, desinfló la rueda trasera del artilugio que llevaba en el mundo mucho más tiempo que la edad de los tres juntos.  Luego vinieron las risas cuando lo vio irse caminando cojo de una rueda.

No pasó mucho tiempo cuando sus miradas se cruzaron en una clase de Filosofía. No recuerda muy bien qué le preguntó, pero sí que le dio la única respuesta que ella buscaba pero no se esperaba. Ya no le caía mal, él no era idiota ni creía que ella lo fuera, aunque su pregunta trampa demostrara que una cosa es lo que él pensara y otra lo que ella era. Cada día le caía mejor, aún no lo sabía, pero había encontrado un amigo que de una u otra manera la acompañaría el resto de su vida.  Eso es lo que ocurre con la gente importante, por mucho tiempo que pase y más espacio que haya, no se queda en ninguna parte, se va adonde quien la quiere le lleva.

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

Después de pensarlo mucho

MORROCOY

 

Se podría decir que es una mujer feliz, tiene juventud, inteligencia y belleza. No todo el mundo tiene la suerte de transitar por la vida contando con las tres cosas. Pero eso ahora mismo no importa, y más adelante tampoco. Son sólo tres cosas que deben lidiar con una marea de defectos.

Está llena de manías que ha ido acumulando durante los años en los que no echar raíces en ninguna parte es su forma de relacionarse con el mundo. Para llegar a sus amores, triunfos y fracasos, siempre necesita el pasaporte. Tiene amigos diseminados en todos los rincones del planeta, a algunos no los ve más que de refilón en alguna actualización de perfil, pero los recuerda casi a diario. Revive con emoción las risas, pero sobre todo rememora el tacto de la piel de cada uno, el pelo con el que alguna vez jugó, y siente cómo en su rostro o en sus labios aún sigue la huella del último beso recibido.

Sueña en silencio -y a veces en voz alta- con el día en el que por fin podrá celebrar su cumpleaños junto a todos, igual que la mayoría de los que como dice la canción, siguen “en la misma ciudad y con la misma gente”.

Cada mañana se levanta pensando en que ha pasado un día más desde aquella tarde cuando salió de su casa rumbo al aeropuerto que la vio marcharse sin saber que ella sería una de las primeras de la gran masa de venezolanos a los que la violencia y el abuso echó a punta de pistola. Se fue llorando lágrimas amargas porque al abordar ese avión en dirección a una nueva vida, dejaba en tierra lo más importante: su familia, su gente, el verde de la montaña que enmarcaba su casa, su programa de radio favorito, el “buenos días” del muchacho que estaba todas las mañanas en el semáforo esperándola con el periódico listo. Dejaba lo que sabía que no encontraría en ninguna otra parte, porque un lugar como ese en el que el destino le regaló nacer no venía repetido como las barajitas de las chucherías que endulzaron su infancia.

Donde vive está bien, tiene amigos, un buen trabajo que le gusta, un carro con el que puede parar en los semáforos sin sentir que se juega los huesos. Sabe que puede ir a cenar sin temor a que se oculte el sol y la noche le juegue una mala pasada. No escribe para avisar que ha llagado bien, a nadie le preocupa porque donde vive las desgracias son la excepción, no la regla. Sabe que si se enferma no se irá a la ruina pagando hospitales privados, ni tendrá que pedir limosna en un autobús para comprarse las medicinas.

Ser soltera y no tener hijos le da la libertad de tomar decisiones sin consultar a nadie porque sólo le afectarían a ella. Sí, cualquiera diría que es una mujer libre y feliz.

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

Mangos y arroz con mango

mangos2

 

Venezuela con su tierra fértil a más no poder está poblada de matas de mango en sus cuatro puntos cardinales. Los hay de diferentes tipos, tamaños, colores y sabores. Tanto, que en las autopistas algún muchacho ofrece la exótica tentación de mangos con sabor a piña o a durazno, pues parece que ahora está de moda comer frutas que saben a otras frutas. Son deliciosos, eso es innegable.

Hace unos días el aparato propagandístico del régimen que ya perdió la cuenta de los fantásticos intentos de magnicidio, hizo creer dentro y fuera de nuestras fronteras que la generosidad de Nicolás Maduro es tan grande, que premió con una casa la agresión de una mujer que presa de la desesperación le tiró un mango a la cabeza.

 

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

Arepas en el desierto

la foto (18)

 

Los venezolanos al nacer no somos conscientes de cuánto es rica nuestra tierra. A medida que crecemos nos lo van contando, pero tantas incoherencias impiden que lo entendamos muy bien. Aprendemos que somos afortunados, tenemos playas paradisíacas, selvas impresionantes, cascadas que quitan el aliento, montañas increíbles, llanos infinitos, y un millón de cosas más.

los roques

Cada rincón del país tiene su encanto, hay de todo, tanto que podríamos ser la envidia del mundo. Si queremos nieve, tenemos los picos andinos. Si queremos desierto, sólo hay que rodar un poco para llenarnos el pelo de arena. El sol nos ilumina y calienta cada día, la lluvia nos permite jugar como niños, y esa combinación hace que nuestros campos sean tan fértiles que con muy poco se pueden cosechar frutos deliciosos. El verde de las montañas colorea el cuadro de nuestras vidas, y el inconfundible olor a tierra mojada las perfuma. Como si fuera poco, este país tiene gente trabajadora, alegre, valiente, generosa, bella… Sí, Venezuela lo tiene todo, excepto buena suerte.

 

En la escuela nos enseñaron que teníamos tanto petróleo que casi no se podía contar, pero olvidaron decirnos que el petróleo es lo más parecido a la carne podrida, y como tal, no hace más que atraer a carroñeros. Eso lo descubrimos con el paso de los años, especialmente en los últimos 16 cuando las hienas del Socialismo del Siglo XXI han atacado hambrientas de poder y dinero arrancando de cuajo trozos de esta tierra y exprimiéndole al máximo hasta las tripas. Eso sí, soltando de vez en cuando algún trozo de hueso triturado para mantener callados a esos que no se sabe muy bien si están allí por temor a ser la siguiente presa, o para llegar algún día a liderar la jauría.

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

¿Dónde firmo?

colaslara

 

Desde el pasado 20 de marzo y hasta el próximo 9 de abril, Nicolás Maduro pretende recoger 10 millones de firmas contra el decreto de Barack Obama en el que declara a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de EE.UU”. Un decreto que incluye sanciones como la prohibición de entrada al país, y lo más doloroso para los que se llenan la boca hablando de lo malo que es ser rico, la congelación de los activos financieros de siete altos funcionarios del régimen venezolano involucrados en las violaciones a los derechos humanos. Las joyitas en cuestión son:

  • Gustavo Enrique González López, Director General del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y presidente del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA).
  • Antonio José Benavides Torres, Exdirector de Operaciones de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).
  • Justo José Noguera Pietri, Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana y excomandante general de la GNB.
  • Katherine Nayarith Haringhton Padrón, Fiscal 50º del Ministerio Público.
  • Manuel Eduardo Pérez Urdaneta, Director de la Policía Nacional Bolivariana.
  • Manuel Gregorio Bernal Martínez, Exdirector General del SEBIN.
  • Miguel Alcides Vivas Landino, Inspector General de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Con una movilización sin precedentes, el régimen ha visitado barrios y trasladado reclusos para que firmen el documento de rechazo a unas medidas que no castigan al conjunto de nuestra sociedad, pero sí a señores que aún no han justificado cómo y a cuenta de qué consiguieron sacar de un país con control de cambio cantidades de dinero que se supone están fuera del alcance de funcionarios públicos.

Como esto no es suficiente para alcanzar 10 millones de nombres y apellidos, el aparato del régimen ha despedido a los empleados públicos que se han negado a firmar, y para colmo, ha obligado a los niños que aún no saben hacerlo, a poner su huella, escribir cartas o dibujar mensajes contra Obama -de quien no es creíble lo de justiciero hasta que deje de comprar petróleo venezolano-.

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

Que no nos sorprenda

 

Cuando la muerte nos pasa por un lado vemos pasar el tráiler de nuestra vida. Evocamos momentos que ni siquiera sabíamos que seguían guardados en nuestra memoria. Aparecen caras que hace mucho dejamos de ver, se mezclan alegrías y tristezas. Todo lo importante inunda nuestra mente en unos segundos fugaces que nos hacen creer que llegó la hora.

De pronto sucede algo que nos recuerda lo frágiles que somos, lo fugaz que es la vida y la suerte que tenemos de seguir en este mundo a veces sin saber muy bien cómo, o incluso porqué. Como sea, para hacernos reflexionar basta un frenazo repentino, el estallido de un neumático, un resbalón en el baño, el resultado de una prueba, o cruzarse en el camino de un degenerado.

 

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...

Aunque sea de visita

Maiquetía

Cuando las canas aún no poblaban sus cabezas, no lo podían imaginar. Eran los dueños del mundo, tenían  lo más importante en sus manos, todo: ganas y juventud. Eran muchachos libres llenos de sueños, llenos de ganas de recorrer el mundo, pero siempre seguros de volver a su calle, a su casa, con su gente.

Para ellos el día de las madres era el segundo domingo de mayo, y el del padre, el tercer domingo de junio. Nunca pensaron que terminarían formando una familia más allá de su esquina del mundo. Nunca pensaron que festejarían un 19 de marzo, el primer domingo de mayo o el tercero de octubre. Nunca pensaron que el momento más feliz de sus vidas lo vivirían en la distancia saboreando lágrimas agridulces.

En una tarde cualquiera las contracciones se hacen sentir, un niño ha decidido que por fin ha llegado el día de abandonar el vientre que lo ha cobijado durante meses. Sin saber las alegrías que va a dar, comienza a moverse hacia a luz.  Sin saber aún cómo funciona este mundo, conocerá sólo a la mitad de su familia mientras la otra tiene que conformarse con recibirle por teléfono.

Allá, a miles de kilómetros miles de abuelos aguantan como pueden el drama de no disfrutar de sus nietos. Cuentan chistes y hablan de cosas bonitas porque las sonrisas de sus nuevos hijos son lo único capaz de llenar de color ese escenario gris en el que se ha convertido nuestro país.

 

¡Comparte!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Leer más...