Más allá de las nubes

 

Hace días llueve sin parar y esta primavera se ha disfrazado de un largo noviembre. Lejos está nuestro querido calorcito, ese del que nos quejamos cuando estamos en el lugar donde siempre hay sol, ese que tanto extrañamos cuando el frío y el viento nos azotan. Llueve tanto que es necesario cerrar las ventanas y encerrarnos en una burbuja que no nos deja disfrutar del maravilloso olor a  tierra mojada, porque ni es la misma lluvia, ni es la misma tierra, y por supuesto, tampoco es el mismo olor. Nuestra tierra huele diferente, tiene un cálido perfume a mango, infancia, mar, a amor… Y esta que nos rodea, si acaso huele a nostalgia.

Pasan las horas y las luces se esconden mientras nos preguntamos cuánto durará esta tristeza, cuándo se abrirá el cielo y volveremos a sonreír.

Cuesta mucho acostumbrarse a esta vida gris, lleva tiempo cambiarla y pintarla de esperanza como dice la canción.  A veces parece que ese momento nunca llegará, la incertidumbre y la impaciencia nos invaden. Sin embargo, una voz nos susurra que no falta demasiado para que despertemos de pronto, el viento sople a favor, la sonrisa se apodere de nuestro rostro, el brillo reaparezca en nuestros ojos, el cielo vuelva a ser azul. Esa voz nos recuerda que más allá de las nubes y aunque la lluvia no nos deje ver, siempre hay un sol… Y una luna también…

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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5 thoughts on “Más allá de las nubes
  1. Humberto Matheus V. (@HMatheusVelasco)

    Espero haber atinado en descubrir de que se trata este poema en prosa. De todas maneras, si no hubo más pistas, hacer una interpretación que hice mía no vaya en contra del copyright de tu blog. Te cuento que mi mamá, Ligia Inés, maracucha como sus hijos, nietos y bisnietos, fallecida en agosto del 2011, nunca perdió la divertida y refrescante costumbre infantil de bañarse, en el patio o la calle, bajo la lluvia. Yo nada más lo hice de niño. Me gustaba más hacerlo en la piscina cuando eso sucedía. Un saludo caluroso, aunque en este momento cae un diluvio en la «tierra del…».

     
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  2. José Sabino

    Muchos queremos que pronto nuestra tierra nos demuestre a nosotros y al mundo de lo que somos capaces de ser y hacer. Ojalá que todavía quede gente de la nuestra que haga que nuestra especie no se extinga. A veces el pesimismo nos envuelve y llegamos a pensar que la nueva especie nos va a ganar. Hablo de la que nos han impuesto. De la que hoy no me siento orgulloso . De a la que no quiero que mis hijos pertenezcan. Pero la esperanza tiene color, como dices y pigmenta el corazón de mucha gente. Esa vieja especie; la original, prevalecerá. Esa es mi esperanza. El olor a tierra mojada y mango es perfecto.

     
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