Los abuelos son eternos e invisibles

Esta mañana leí un mensaje que me sacudió, lo escribió alguien con la misma suerte que ha tocado la vida de todos los que hemos tenido y disfrutado de una abuela. El mensaje decía: “Los ABUELOS no se mueren NUNCA, sólo se hacen invisibles”.  A esta maravillosa perla, una gran amiga añadió: “Los abuelos deberían ser ETERNOS”. Tengo que decir que una tiene razón, y la otra no, pero lo importante es lo que las ha llevado expresar eso que guardamos en lo más profundo de nuestros sentimientos, allí donde viven los recuerdos que nos acompañarán el  resto de nuestras vidas.

Mi abuela era sencillamente la mujer más extraordinaria del mundo. Ya sé que todos pensarán lo mismo de la propia y que todos pensarán que el resto se queda corto de la misma forma que lo hacen con las hallacas, lasañas, asados o paellas que nadie prepara mejor que nuestras madres… Y me parece perfecto, porque todos tenemos razón al decir «la mía es la mejor». Los abuelos suelen corregir con los nietos los errores que han cometido como padres de la misma manera que somos mucho más respetuosos y cariñosos como nietos que como hijos y más estrictos como padres que como tíos. ¿Por qué? Porque la experiencia es un grado.

Tener una abuela es lo mejor que puede pasarte en la vida, es la versión mejorada de nuestras madres. Desde la que te enseña a hacer papagayos, cómo se injertan rosas o cruzar la calle,  pasando por la que te espera a la salida del colegio, te dice el secreto del guiso perfecto, te prepara la ensaladita de la dieta, está en primera fila en tus desfiles, te deja dormir hasta tarde, se ríe de tus gustos musicales porque rock era lo que ella escuchaba y no esas pendejadas que ponen en la radio, te mira de reojito para que ni se te ocurra soltarle la mentira que estás pensando, te da las mejores clases de historia contemporánea, te deja saquear su armario  en busca de trapos fabulosos o te da sus joyas,  hasta la que pone en los palitos a sus hijos porque ser abuela le ha reafirmado su autoridad como madre…

Una en mil facetas o mil facetas en una,  una abuela es un regalo que no nos cansamos de disfrutar y una relación así de especial no se rompe nunca. Por eso mi amiga se equivoca cuando dice que los abuelos deberían ser eternos, y es afortunada al equivocarse, porque sólo después de la desgarradora pérdida de una abuela puedes saber que definitivamente lo son. Se quedan allí, en tus venas, en mucho de lo que sabes, en tu carácter, en todo el amor que rediriges a tu madre, en tu forma de amarrarte los zapatos o picar los aliñitos. Los abuelos en su condición de superhéroes se vuelven invisibles, pero sólo eso, porque puedes sentir su presencia en la brisa que te acaricia la cara, en el asiento de copiloto, detrás cuando te miras en el espejo, y si eres sumamente afortunado a veces incluso sientes su perfume…

Somos egoístas y cuesta mucho evitarlo, por eso cuando una abuela se va, hasta te enojas con ella por haberse permitido dejar el pelero así sin más, sin despedidas, sin un último beso o abrazo; y si la vida te da la oportunidad de hacerlo, no nos engañemos, tampoco es suficiente. Queda el consuelo del olor a café que cada mañana servía de despertador,  la suavidad del pelo con el que jugaste tantas veces, las canas que intentabas contar, las manos que con una caricia te quitaban cualquier dolor, la alegría de encontrártela en el hotel de Margarita cuando creías que se había quedado en casa, la tranquilidad de que eres lo que ella habría querido, y la esperanza de encontrarla de vez cuando en tus sueños.   A veces sientes ganas de que venga a buscarte y te lleve con ella, pero enseguida imaginas el trancazo que te habría dado por semejante tontería y todo vuelve a su lugar. Porque es innegable el temor a que la abuela nos soltara un «coquito» aunque nunca nos lo haya dado.

A ti mi querida y eternamente invisible…

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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2 thoughts on “Los abuelos son eternos e invisibles
  1. samuel

    Sin duda alguna, que has tenido una abuela maravillosa. De esas que muchos quisièramos haber tenido. No obstante, quienes no pudimos disfrutar nunca de esas bondades y vivencias de la abuela, vemos en otras esas virtudes y el don que las hace ùnicas. Entonces nos convertimos en esos seres especiales que vivimos a cada instante las añoranzas que generò un ser, que sabemos que existiò, pero que nunca complementò nuestras vidas con su sapiencia. Pero ahora hemos vivido lo suficiente para desquitarnos y emprender nuestra tarea de convertirnos en esos abuelos eternos y quizàs, visibles permanentes;porque estaremos alli, en cada uno de sus actos,en cada uno de sus momentos decisivos de sus vidas. eso sí, marcando una diferencia brutal, porque seremos ABUELOS 2.0.

    De toda esta maravillosa reflexiòn que » he escuchado» esta vez de ti, dedùzco con total certeza, que cuando la vida te dè esa extraordinaria oportunidad, tienes todos los elementos para convertirte en una madre excepcional y en una de esas abuelas inmortales. Son pocas las personas como tù, que està transitando por la vida en la que escasas cosas te pasan inadvertidas. VIVES!. ESO ESTÀ CLARO.

     
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