Lo que no te llevaste…

 

Aprovechaste un día en el que esa gran mujer dejó su casa para ir a ver a sus hijos y arrasaste con todo. Cualquiera diría que eso quedó “pelao”, pero eso es lo que crees tú, si tú, grandísimo miserable que ignoras lo que dejaste.

Te lo voy a decir yo para que tomes conciencia de lo que nunca tendrás. Porque más allá del televisor, del equipo de sonido, los discos, los muebles,  la ropa, del tostiarepa y todo lo que sacaste de esa casa sin que te temblara el pulso. Más allá de todo lo que conseguiste por la flojera de no salir a trabajar y quedarte tirado como la piltrafa que eres viendo pasar la vida que nunca tendrás, más allá de lo que te van a durar las cuatro lochas que te den por enseres robados hay una historia de la que nunca serás parte, ni siquiera podrás tener una lejanamente parecida, hay mucho que no te llevaste.

No te llevaste la alegría de cada domingo por la mañana cuando una sonrisa estaba en la cocina esperándote con un café, no te llevaste los bailes de esa pareja de enamorados eternos cada vez que un disco les hacía menearse un poquito, tampoco te llevaste la ternura que invadía el alma de quien leía cada mensaje escrito con esa caligrafía perfecta y única que decoraba las paredes. No te llevaste la certeza de poder ir a cualquier hora porque la puerta siempre estuviera abierta para recibirte y la pasta siempre lista para que con un golpe de horno pudieras alimentarte. No te llevaste las navidades que te limitaste a escuchar desde la envidia, tampoco te llevaste las canciones que cantamos, las noches en las que el sueño nunca llegaba porque había muchas historias que contar, las risas de cada uno de los seres que dormimos bajo ese modesto pero maravilloso techo, el abrazo de amor verdadero que nunca conocerás, las melodías que salieron del piano que no sabes tocar tampoco te cabían entre las manos. No te llevaste ni uno sólo de los buenos deseos que cientos tenemos para esa “rosa” que a todos nos ha llenado de dulzura.  No te llevaste el verde de las matas.

No te llevaste la unión de una gran familia, la bondad infinita de una pareja inseparable, no te llevaste ni siquiera el dolor que se siente cuando un ser insustituible se va del mundo pero sigue llenándote por dentro. No te llevaste el placer de una vocación que no era un simple trabajo, ni los besos de ese amor apasionado que ha generado buenos hijos y nietos. Dejaste la sabiduría y muchos, muchos consejos. Por dejar, dejaste hasta las resacas de fin de año con gaitas y todo.

Tú miserable, te llevaste eso que se puede llevar cualquiera, eso que seguro ya te gastaste en aguardiente, pero lo más importante, lo verdadero, lo grande que había en cada rincón de esa casa, eso no nos lo podrás quitar nunca. Porque aunque el miedo a que tus balas llenen de pólvora el perfume de nuestra rosa nos obligue a irnos, todo lo que realmente vale lo llevamos dentro de cada uno de nosotros, sí, nosotros los afortunados que no necesitamos de un televisor para ser felices.

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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One thought on “Lo que no te llevaste…
  1. SAMUEL

    Me encanta cada vez mas, como escribes. Aunque no me encante el contenido por lo horrendo que representa el efecto de lo que describes. Pero es impresionante como
    la belleza, siempre solapa lo feo. Aunque esa belleza albergue tristeza, nunca dejará de tocar nuetsros corazones. Ese justamente, es el efecto de la belleza.

    Tù, eres bella por dentro y por fuera; y quien quiera hacerte daño, dificilmente logre su objetivo por lo que antes mencioné, porque cualquier daño, representa lo feo

    Te vuelvo a felicitar por esa hermosa condición de poder expresar tantas vivencias que aun siendo adversas en tu vida, uno (al menos yo) las vive con emociòn.

    Recibe mi gesto solidario en tus momentos difíciles!

    Te envío un beso bien duro!. Dios te cuide!

     
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