Rentería, un negro como tú.

En un país de peloteros, ser futbolista profesional es casi tan raro como una Caracas sin tráfico, y en el de lo posible ese milagro algunas veces se ha dado.

Si bien es cierto que Venezuela ha hecho grandes progresos en el fútbol y que con el paso de los años hemos aprendido a valorar a nuestros futbolistas, también lo es que en la tierra donde niños y niñas crecimos sobre todo jugando chapitas, el béisbol manda.

Creo que no hace falta decir que me encanta el fútbol, pero tampoco puedo engañar a nadie. A mí lo que me pone los pelos de punta es escuchar el batazo que precede a la cara de tonta que pongo mientras sigo la trayectoria de un jonrón. La esgrima me apasiona, el fútbol me encanta,  pero por encima de cualquier deporte, yo soy magallanera… Sí, magallanera. ¡Qué le vamos a hacer!

Pero esto no es para hablar de mí sino para hablar de un venezolano que sangra rojo como todos los demás. Ni afrodescendiente ni eufemismos tontos, Emilio Rentería es negro, nuestro negro. “Negro” en plan cariñoso como nos tratamos entre nosotros, sin ignorancia, sin desprecio, sin segunda intención.

Chamo,  un negro como tú ha tenido que pasar en repetidas ocasiones por la desagradable experiencia de padecer la ignorancia y la maldad de personas que obviamente se han quedado atrás en la escala evolutiva de la raza humana, tanto, que actuando como simios demuestran que hasta en la selva serían rechazados. La indignación por lo que sufren muchos como tú es el motivo para escribir esta nota.

A lo mejor a los venezolanos ser hijos de tanta mezcla nos ha servido para entender que ninguna raza está por encima de otra, que el conjunto de seres humanos conformamos una sola, la misma por la que en estos casos siento una profunda vergüenza. Porque aquí no hay selección natural que valga, los imbéciles no desaparecen, al contrario, los hay en todas partes.

Me pregunto si a las personas que te insultaban durante un partido de fútbol, o al alcalde del Municipio Alto Hospicio (Ramón Galleguillos) que desde el lejano Iquique también hizo gala de su poca función neuronal, les ha pasado por la cabeza la cantidad de veces que ciudadanos chilenos han tenido que aguantar que otros descerebrados aquí en el viejo mundo los llamen “sudacas”. Me pregunto si les hace gracia cuando son vistos con desdén solamente por venir de ese rincón que el venezolano Ricardo Montaner con tanto cariño llamó en una de sus canciones “el último lugar del mundo”. También me pregunto qué sienten los que alguna vez llamaron “sudaca” a algún recién llegado a España ahora cuando “extranjero” es el que ha dejado la península ibérica para intentar ganarse el pan en la Europa rica donde si bien prácticamente han eliminado el desempleo, no lo han conseguido del todo con el racismo y la xenofobia.

No hay nada mejor que viajar para combatir la estupidez. Y no es que aplauda el maltrato que sufren muchos ahora (quien ha sido alguna vez víctima de algún comentario xenófobo o racista  jamás se permitiría celebrar un hecho tan despreciable), pero en ocasiones a algunos lo que les hace falta es recibir una cucharada de su propia medicina para vivir en carne propia el daño que generan cuando abren la bocota. La de los descerebrados incapaces de entender que la homofobia, el racismo, la xenofobia, etc., no son otra cosa sino la ignorancia en su máxima expresión, esa sí que debería ser una raza aparte.

Hace unos días una amiga española que está viviendo en Helsinki me escribió esto: “Tan al Norte hay algunos un poco racistas con los españoles. Esto me ha hecho entender muchas cosas… Nunca me había pasado al revés, estoy simplemente alucinada porque lo he experimentado al otro lado.” Debo decir que se trata una muchacha sensible, de mente abierta, que a pesar de reconocer que alguna vez los prejuicios se le han cruzado por la mente, de allí nunca los ha dejado salir. Por su condición de estudiante no tuvo que vivir el calvario de buscar trabajo o vivienda, se fue a Finlandia con una beca de estudios que podía haber disfrutado en cualquier otro lugar de Europa, y cuando llegó ya tenía techo asegurado para todo el año académico. Ahora ella es “la negra” de su grupo, el centro de todas las miradas al bailar, la que recibe las gracias por haber sonreído a alguien que le ha prestado algún tipo de servicio, pero también la que ha sentido la «diferencia» por ser menos rubia que las «locales», el desprecio por ser «del Sur». Ella, una rubia europea que ha sido víctima del racismo es la prueba de que tarde o temprano (y por desgracia) en algún momento de nuestras vidas todos somos negros como tú, como Dani Alves, Mamadou Koné, o Mario Balotelli.

Rentería, un negro como tú que ha conseguido vivir de lo que le gusta, que ha llenado de orgullo a muchas personas que han celebrado tus goles sin pensar si nacieron catires, pelirrojos, trigueños, albinos, tanto o más negros que tú, lo que debe pensar es que está muy lejos del odio de gente tan pobre que en toda su vida podrán contar sólo un “minuto de gloria”: ese durante el que fueron retratados imitando a un mono para insultar a un ser humano. Eres un hombre que ha demostrado tener sentimientos (porque llorar ante una humillación no es debilidad, debilidad es juntarse en manada como las hienas para atacar a sus presas y reír mientras lo hacen), un ejemplo para muchos niños que no pueden jugar en su calle porque la delincuencia los obliga a regatear para eludir balas. Un negro como tú es precisamente lo que más hace falta en este mundo. Y quien tenga un poquito de sensibilidad, otro poquito de inteligencia, o haya visto de cerca nuestra América, sabe lo que digo.

No soy creyente, pero tampoco hace falta serlo. La tierra es redonda, el mundo da vueltas tan rápido como un balón de fútbol, y ese mismo mundo es el que le pita un «fuera de juego», cobra una falta, o golea a quien lo merece cuando menos se lo espera. Estoy convencida de que dondequiera que estés (y con nuestro apoyo) le meterás un golazo al racismo… Y lo harás de chilena.

¡Basta ya de ignorancia! Dale un parao´al racismo.

#DaleUnParaoAlRacismo

#TarjetaRojaAlRacismo

Foto: 1.- El Nacional. 2.- Williams Marrero (El Nacional).

Vídeos: Jugones (LaSexta). Youtube

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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One thought on “Rentería, un negro como tú.
  1. samuel

    Tu verdad es de una magnitud que sobrepasa cualquier límite. Sólo quienes entendemos que hay una materia gris que nos conduce a la lógica, si somos normales, podemos reclamar el derecho a convivir en cualquier parte del planeta como auténticos seres racionales. La descomposición del ser hoy dia sobrepasa los límites del barbarismo. Y parece que somos pocos quienes podemos apreciar los crímenes que genera esa cruel actitud. Por eso hoy, se desata una campaña contra el bullying que ha hecho gala de alevosía y hostigamiento en su máxima expresión en todo el mundo. Ya por cierto, es un término de dominio popular en cualquier idioma. Si esto no se detiene, pronto los crimenes, aberraciones, traumas y demas desvíos; será el común denominador en cada familia en un futuro que está a la vuelta de la esquina.

    Por fortuna hay personas como tú con esa sensibilidad que toca la fibra en lo mas profundo y expresa esta, entre tantas otras verdades con una ecuanimidad sobresaliente. Quien te lee, como yo te leo, también te escucha. Yo estoy tan seguro de ese efecto en mi que presiento que otros sienten lo mismo.

    Tienes un don que a nadie genera envidia, sino admiración!

    ¡Nunca dejes de escribir, por favor !

     
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