5 de marzo, 2016
Los rebeldes también dudan
Dicen que los pesimistas siempre tienen razón, pero los rebeldes son conocidos precisamente por llevar la contraria. Allá donde van todos es justamente donde ellos no quieren ir, eso que hacen todos es lo que los rebeldes se niegan a hacer… Se pasan la vida buscando cosas nuevas o viviendo las de siempre, pero a su manera.
Algunos se enamoran a cada rato, otros pocas pero de verdad, una verdad que hace verlo todo bonito, que va más allá de lo que sus ojos pueden alcanzar. Esa que les hace caminar con una sonrisa porque solamente ellos saben lo que están sintiendo, la que los despierta a medianoche con un nombre en sus pensamientos, la que no sabe decir adiós cuando se va.
Pero llega un momento en el que se posa sobre los rebeldes una nube gris grande como la incertidumbre a la que intentan no dar importancia mientras caminan ignorando el estruendo de los truenos y demostrándole a los relámpagos que el miedo no es un obstáculo. Allí comienza la lucha, la nube descarga sobre los rebeldes toda su fuerza al tiempo que ellos continúan caminando sin quejarse de las llagas que sangran en sus pies por más que el dolor les recuerde que allí están. Aguantan uno, dos, tres, cuatro inclementes aguaceros de los que inundan hasta el alma empapando los sueños y las ganas de vivir. Hasta los más fuertes se resienten, se detienen entonces y se preguntan si vale la pena rebelarse, si vale la pena luchar contra el invierno y otras adversidades para seguir un camino cuyo final a lo mejor se borró haciendo su destino inalcanzable a pesar de lo cerca que parecieran estar de él. Dejan caer los brazos, miran hacia atrás todo el recorrido, hacen un repaso por los años de trabajo para llegar hasta donde están ahora, buscan en la banda sonora de su vida alguna canción que les haga sentir un poco de optimismo, pero los truenos abruman, los relámpagos ciegan y la rendición acecha esperando que la belleza de un lugar único pierda valor. De nada sirven las palabras de ánimo que dándole más o menos trascendencia al cansancio tratan de evitar que la frustración se haga con el poder y los rebeldes vuelvan al mundo de los que se rinden, de los que terminan dejándose llevar por la corriente.

Después de exprimir la ropa, sacudir las botas, curar las heridas… Apareció la canción y poco a poco dejó de llover. De pronto las nubes oscuras dieron paso a un cielo más amable y dulcemente todo empezó a mejorar. Salió un espléndido y maravilloso sol que dejaba casi sin efecto al invierno que paulatinamente va desapareciendo. Todo vuelve a su lugar, los rebeldes se extienden ante el astro rey y se dejan besar por él recuperando la energía necesaria para abrirse camino ante una multitud de resignados, porque los males no son eternos y ningún invierno es lo suficientemente largo ni frío como para impedir que nazcan las flores, las mismas que agradecen la lluvia para poder vivir y llenar al mundo de optimismo… El perfume de la vida.
Fotos: Gaínza
Que motivante, que aliciente, si esto lo escribiste tu, mi amor por ti es renaciente.!!