22 de julio, 2014
La incoherencia de los hipócritas
En el país con refranes para todo tipo de situaciones – sin importar lo macabras que éstas sean – desde hace quince años vemos cómo la Ley del Embudo se ha convertido en el patrón de muchos hipócritas a los que les duele sólo lo que les conviene.
En Venezuela ocurre un asesinato cada veinte minutos, sí, leyeron bien, CADA VEINTE MINUTOS. Esos son al año más de 25000 seres humanos, casi el doble de habitantes de Jaca (España). Una cifra que en muertos equivaldría a declarar camposanto toda Cortona o Salsomaggiore Terme (Italia), incluso acabar dos veces con Malibú (EEUU), El Hierro (España) o casi tres con Formentera (España). Aquí cada quien podrá usar su propio ejemplo según lo que tenga más cerca.
Que uno pertenezca a un determinado pedacito de tierra no significa que tenga que hacerse el loco con lo que ocurre más allá de nuestras fronteras, se supone que en esta pelota estamos para ayudarnos entre todos, aunque muchos todavía no lo han entendido. El caso es que los venezolanos no podemos ser claridad para la calle y oscuridad para la casa. Es decir, no podemos ir de espléndidos cortándonos las venas por lo que ocurre allá donde el diablo batió la gorra mientras nos hacemos los pendejos con el hedor de la sangre putrefacta que corre por nuestras calles.
Aquí no tiene importancia si pienso que a Israel se le está yendo la mano respondiendo a los ataques de una organización terrorista que utiliza a un pueblo como escudo humano, y a la que parece hay que tenerle piedad porque utiliza lo que el tráfico de armas le permite (por supuesto pretendiendo que no les respondan con la más avanzada tecnología bélica). Esta plomamentazón tiene que acabar porque un solo muerto es demasiado independientemente del punto del mapa donde duerme, de si le reza a Yahveh, Alá, Jesús, o como yo, no le reza a nadie.
Sin embargo, no escribo esto para caerle encima a quien ha decidido ponerse a un lado u otro del conflicto, escribo esto porque no soporto más la incoherencia y la hipocresía de esos venezolanos que la semana pasada tuvieron el tupé de salir a la calle a exigirle al mundo que cesen los ataques contra el pueblo palestino, pero se metieron la lengua en el fondo de sus bolsillos cuando el régimen de Maduro respaldó a su amigote Bashar al-Assad, el señor ese que también mata niños que juega garrote y le da con todo a los palestinos en Siria. ¿Qué pasa, acaso esos palestinos son de goma? ¿Es que los palestinos duelen solamente cuando son víctimas de quienes no son panitas del que manda en la tierra del ultrajado Simón? ¿Cómo es la vaina entonces? El pueblo palestino es oprimido pero si lo hace uno que nos cae bien, no importa. Esa es la filosofía de los hipócritas venezolanos que piden para los demás lo que no piden para su propia gente.
¿Cuándo salieron los militantes o dirigentes del PSUV a la calle para exigirle a Hugo Rafael que le pusiera un parao’ a la delincuencia que revienta las morgues venezolanas cada fin de semana? ¿Cuándo le han pedido a Nicolás que acabe con el hampa? Si lo han hecho, me pregunto si fue antes o después de la fiesta con orquesta y todo ofrecida en Miraflores para los “círculos de la paz”, la paz que llega pistola en mano, claro. ¿Cuándo el Gobierno Bolivariano se ha tomado el trabajo de pedirle a su embajador que, como país miembro del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Venezuela gestione la celebración de una sesión especial de este órgano, con carácter de urgencia para tratar la grave, masiva y sistemática violación de los derechos humanos de la población venezolana? ¿Lo hicieron con los sirios?
Me parece respetable que defiendan lo que mejor les parezca, pero tengan la decencia de ser COHERENTES. No se den golpes de pecho contra Israel mientras le pelan el diente a Al-Assad, no se rasguen las vestiduras por las muertes injustas generadas por misiles como si los baleados cada día en nuestras calles no valieran nada. No me vengan con solidaridad con los palestinos sólo cuando les conviene. Tengan la decencia defender causas justas de verdad, y no de convertirlas en tales a golpe de veleta. Si están con los palestinos ya están tardando en montar la protesta correspondiente contra Siria.
En definitiva, nadie va a tomarse en serio la solidaridad de un país que no se ocupa de quienes día a día padecen grandes desgracias producto de la irresponsabilidad y desidia de sus gobernantes. Poner el nombre de Venezuela en una protesta contra “la opresión en Palestina” no los va a convertir en humanistas ni mucho menos, simplemente va a demostrar lo soberanamente hipócritas que son. Adelante, enróllense el pañuelito al cuello, salgan a protestar por los bombardeos en Gaza, les garantizo que un misil no les va a caer. Y aunque espero que no pasen a formar parte de los 25000 muertos de este año (ni de los próximos) no les puedo garantizar que se salven del plomazo de un malandro. Cada veinte minutos gira la ruleta, y en Venezuela todos salimos de casa sabiendo que con el hampa al igual que con el Kino “hoy te puede tocar a ti”.
Cada vez me encanta mas, como escribes, como expresas las verdades; las crudas verdades.
No olvides jamas que no solo vivimos en el pais de los incoherentes hipócritas. Vivimos en el pais de los descerebrados carentes de materia gris que ni siquiera los convierte en ignorantes, sino en especímenes extraños que están devorándose el pais y cuyo único objetivo es sobrevivir en el poder a expensas del caos, la angustia y el sufrimiento. Le sacan provecho a todo cuanto se parézca a destrucción y desastre sin medir su efecto. Solo en eso son coherentes.
Aquí seguirán pasando cosas, solo que mientras existan venezolanos como tú, que sienten a distancia el dolor que padecemos a diario y la voraz impunidad que estos seres exponen como trofeo y lo denuncien con el diáfano estilo que te caracteriza, sen timos momentos oxigenantes, porque estamos convecidos de que tu furia, es nuestra furia, tu angustia,es nuestra angustia y tus anhelos son los mismos que nos hacen cociliar el sueño. Unos cuantos millones sabemos que estamos en el lado correcto de la historia y tú eres una gran protagonista de la misma. No solo lo piensas, sino que vas dejando la evidencia convertida en fortaleza para nuestra inevitable transformación.
¡OTRA VEZ TE FELICITO! A mi me importa, si crees o no,en Dios. ¡DIOS TE CUIDE!