8 de diciembre, 2013
Hoy puede ser un gran día…
Sigue cantando el maestro Serrat, y aunque un poco tarde, hoy me he puesto a pensar en lo que mañana seguirá estando allí, y especialmente en lo que no.
Hoy puede ser un gran día porque hoy le ponemos freno a la soga que nos ahorca como país desde hace más de quince años. Hay que moverse. La playa y los amigos seguirán estando allí mañana y muchas cosas se van a acabar…
Hoy puede ser el día en el que hagas tu última cola, y aunque no será de la noche a la mañana, eso, precisamente las colas desaparecerán llevándose consigo tanta división, corrupción, frustración, mediocridad, desidia, irresponsabilidad, hipocresía, y mil lacras más con las que nos tropezamos cada vez que salimos de nuestras casas, o incluso dentro cuando la luz se va y no vemos por donde caminamos.
¿Se imaginan volver al supermercado sin tener que mendigar un poco más de harina, leche, carne o pollo porque sólo nuestro bolsillo será el que nos diga hasta cuánto podemos llevarnos a casa? ¿Se imaginan que nuestras pobres madres ya no tengan que ser marcadas como ganado ni humilladas por animales con uniforme cada vez que quieran prepararnos el almuerzo?
Volver a casa sin tener que resetear los cerebros de nuestros niños contándoles lo que de verdad ha pasado a lo largo de nuestra historia, tener más de una opción de jugo, leche, o aceite y que todos sean de buena calidad, recibir lo justo por el trabajo que realizamos y pagar en consecuencia, no tener que pedir permiso para salir, estudiar, o simplemente hacer con nuestras cuatro lochas lo que nos dé la gana. Cambiar de canal de televisión sin tener que ver la misma desagradable cara soltando sin parar estupideces, mentiras y odas a la ignorancia. Abrir un negocio sin miedo al matraqueo ni a los saqueos. Que nuestros hospitales vuelvan a tener algodón, alcohol, anestesia, camas, sillas de ruedas, médicos bien pagados y ya luego si sobra, darle al vecino que lo necesite. Que se acabe la regaladera en un país que no es capaz de pasar una noche entera sin que en ningún lugar del mismo iguanas intergalácticas lo dejen sin electricidad. Que en las cárceles haya delincuentes y no gente inocente cuyo único “delito” haya sido cumplir con su deber. Que nuestros periodistas puedan contarnos la verdad libremente sin que eso implique quedarse sin trabajo o sacar a sus hijos del país. Volver a ponerse un vestido o una camiseta roja sin que se nos revuelvan las tripas. ¿Se imaginan que nuestra bandera vuelva a ser la de todos, nuestros colores los de todos, nuestros recursos de TODOS?
A que te gusta lo que ves… Seguro que sonríes y te gusta lo que ves, seguro no se te ha olvidado cómo es de verdad este país, cómo somos de verdad. Seguro que no eres ninguno de esos a los que les gusta estar todo el día «echando carro» y esperar a que le regalen las cosas. Seguro que eres uno de esos millones que se para tempranito para ir a trabajar aunque sea colgando en una camionetica, seguro eres uno de tantos que con esfuerzo cumple con su familia y sería incapaz de poner a sus hijos a pasar hambre para quedar como ídolo llevando lomito a los hijos del vecino. Seguro que eres uno de los millones de venezolanos que odia las colas y la sola idea de saber que después de ésta no habrán más ya te da la energía necesaria para salir. No es tarde, hazlo.
Muévete, sal a hacer tu última cola, defiende tu voto. Venezuela, haz como dice Serrat, “date una oportunidad”. Echa el resto HOY, ejerce tu derecho HOY, porque si no lo haces, es posible que ya nunca puedas ver de cerca una papeleta electoral con más de un partido político o más de un candidato. Deja la cervecita en la nevera y te la bebes más tarde. Si te quedas echado bebiendo a escondidas es probable que ya nunca vuelvas a comprarte una cajita sin hacer una cola, que ya nunca vuelvas a saber lo que es un sancocho, que las parrillas las veas en las películas viejas (si tienes luz, claro). Échate un bañito y sal “pulio” a votar, porque si no lo haces, a lo mejor ya no vuelves a saber lo que es una pastilla de jabón y el perfumito te lo echarás cada quince y último cuando vayas a recoger lo que cabe en tu tarjetica de racionamiento. Sal a votar, firma el cuaderno, mójate el dedo y defiende tu libertad, la de tus hijos, la de tus viejos.
Hoy puede ser un gran día, hoy podríamos irnos a dormir sabiendo que el país abandona la carretera oscura y llena de huecos que lo lleva a un barranco del que nadie nos va a sacar, hoy podríamos regresar al camino del progreso…
Venezuela, hoy puede ser un gran día… Y mañana también.