El sacrificio de Mary Gaby

 

Estos días no hemos parado de criticar el nombramiento de la hija del difunto intergaláctico como embajadora alterna ante la ONU, y creo que deberíamos ser un poquito agradecidos y reconocer que es la persona más indicada para representar a este régimen en una organización tan importante.

¿Quién más apropiada que María Gabriela Chávez para representar a un país sometido a los delirios de un presidente que ni siquiera sabe conjugar correctamente en castellano? ¿Acaso otra persona podría representar mejor esta Venezuela donde las instituciones están infestadas de hermanos, hijos, sobrinos, maridos, barraganas, primos y cuanto parentesco sirva para enchufar “donde hay” a quien conviene?

Mary Gaby ha demostrado de sobra su capacidad para resolver conflictos. Con solo abrir la boca es capaz de conseguir que echen de un restaurante a quien le diga lo que en este país “democrático” no debe. Su infinita ecuanimidad para soportar críticas es propia de los más experimentados miembros del cuerpo diplomático de cualquier nación, no son pocas las respuestas educadas y hasta cariñosas a sus detractores en las redes sociales.

Su brillante carrera como “Comunicadora Social” egresada de una universidad que le montó su papá porque en las de verdad no la admitieron (por racismo y clasismo, claro, no por expediente académico) es conocida por trabajar en los innumerables medios de comunicación públicos de este país donde todo el que quiere un programita aunque sea para recortar y pegar cartulinas, lo tiene.  Ella será de las pocas que utilice el traductor solo por no hacerle un feo a la Organización, pues es público y notorio que ha dedicado su vida a estudiar idiomas. Así lo demuestran sus innumerables viajes alrededor del mundo predicando la palabra del Socialismo del siglo XXI.

Como buena diplomática, sabe codearse con todo tipo de gente. Especialmente dictadores y faranduleros. Nosotros solamente la vemos con famosos porque nos gusta criticar, y porque ella cuida mucho la humildad de la gente del pueblo que prefiere llevar una vida discreta propia de los ideales socialistas. Algunas veces hasta ha tenido que pasar el amargo trago de asistir a algún concierto de artistas de fama internacional y puramente capitalistas, pero lo ha hecho por nosotros, para que nos demos cuenta de lo malos que son esos espectáculos y apreciemos más la cultura venezolana.

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Conoce perfectamente las penas de los venezolanos, esquiva huecos en las autopistas  –en autobús, porque no tiene carro –  hace su cola, pide número para cuando llegue la leche, vive rodeada de linternas porque en La Casona también se va a luz, y hasta tiene tatuada la firma de su padre (en la chequera, que ahí no duele) y por supuesto, hasta la gripe se la trata en los hospitales públicos.

¡Pobre muchacha! ¿Qué habrá hecho para que la castiguen así? Hay que ser despiadados, pudiendo mandarla a La Habana con el abuelo Fidel, o a Moscú para aprender de Putin, incluso a China. Bueno a China mejor no porque allí se siembra mucho arroz, y a Argentina menos, porque allí el arroz se quema… En fin, no nos desviemos, por qué castigarla mandándola a vivir a Nueva York donde por buenos que sean los hospitales no hay médicos de Barrio Adentro y mucho menos cirujanos plásticos capaces de retocarle el pecho o la nariz como a ella le gusta. ¿Por qué tanta maldad, por qué no mandarla a Ginebra?

¿Acaso no entienden la angustia que infinita de tener que vivir en la Gran Manzana esperando que después de preparar sus carpeticas marrones para pedir cupo CADIVI le liquiden algún día los dolaritos como hace tiempo esperan los estudiantes? ¿De qué va a vivir mientras? Pobre Mary Gaby, ir a parar a una ciudad llena de desalmados donde no habrá venezolano honesto capaz de darle alojamiento mientras le llegan los churupos. Porque como en el imperio sólo viven bichos malos y hediondos a azufre, es probable que sea ella el primer problema que la Delegación Venezolana incluya en el orden del día a los representantes ante las Naciones Unidas.

Incluso con sus amplios conocimientos de marxismo adquiridos paseando por Cuba como parte de su «especialización en Estudios Internacionales», y sus dotes de paciencia, solidaridad y “amor del pueblo”, no puedo imaginar lo difícil que podría ser para una militante socialista que odia el imperialismo yanqui tener que vivir en Nueva York rodeada de todas esas tiendas de lujo donde supura el capitalismo más salvaje.

Cómo hará Mary Gaby para soportar vivir en Manhattan, un lugar que es de todo menos chévere. ¿Cómo hará para comunicarse si no encuentra WiFi gratis como en Sabana Grande? La pobre se verá obligada a deshacerse de su vergatario para utilizar uno de esos asquerosos teléfonos con una manzanita mordida. Aunque, supongo que le pegará una foto del “gigante” en el logo para sentir que sigue utilizando su telefonito socialista. Algunos ya lo han hecho tapando con una imagen de Gramsci la manzana de la tableta para luego sin problemas despotricar contra el imperio y el capitalismo (como debe ser).

Pobre muchacha, se nos va a morir de aburrimiento cuando mientras le retoquen el alisado japonés no escuche a las peluqueras hablándole de lo maravilloso que era el gigante supremo intergaláctico que les prometió una casita de la Misión Vivienda que siguen esperando. ¿Se imaginan el aburrimiento por vivir en una ciudad donde no hay que preocuparse por los robos, la escasez, ni por amanecer flotando sin cabeza en El Guaire? Cuánta nostalgia sentirá al mirar el horroroso y pestilente Hudson navegable y sin basura…

Debemos agradecerle a Mary Gaby el sacrificio que hace. Ella que es huérfana de profesión (porque otro oficio no se le conoce) y mártir por vocación, ahora tendrá que trabajar “de verdad” porque el destino, el nepotismo y la inmunidad diplomática así lo han decidido. Tendrá que sentarse allí ante la ONU donde puede que con suerte hasta un día la dejen hablar de Derechos Humanos y por fin logre demostrar todos sus conocimientos. Ella sabe mucho de eso, su padre como el principal violador de los derechos de los venezolanos, y el régimen de Maduro (que no se queda atrás) le deben haber dado un cursito exprés,  igual que el de Diplomacia y Derecho Internacional –que supongo ya está haciendo aunque sea online– . Además, en Cuba ve ejemplos cada vez que visita a su abuelo Fidel (que no debe estar tan contento como Cilia con el nombramiento).

Vete tranquila, nosotros los que somos huérfanos, viudas o hemos perdido a algún otro ser querido pero no nos ha dolido tanto como para sacarle provecho a su memoria, honraremos tu sacrificio deseando que regreses a tu patria grande a vivir como mereces y más pronto de lo que imaginas.

¡Gracias Mary Gaby!

Fotos: Reuters.

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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