La margarita

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Ella que en todo lo demás no, era suiza en su calendario menstrual.  Llevaba algo de retraso que no impidió que continuara con su agitada vida. No se puso paranoica, su sangre fría le hizo pensar que “ya llegaría”. No tenía ni siquiera el recuerdo de un “susto” a los veinte, a ella no le pasan esas cosas.

Pasaron los días y nada cambiaba, no sintió ansiedad pero se le ocurrió revisar su agenda. Comprobó que la última vez que vio a ese que no es su novio (un adulto aún más experimentado que ella) la pasión hizo de las suyas bajo la atenta mirada de la ruleta de la ovulación. Es una relación adulta, sin compromisos, incluso sin futuro. No están enamorados. Él no tiene sentimientos y a estas alturas no hay ser capaz de enamorar a esa mujer. No hacen tonterías pero siempre hay un riesgo. Volvió a mirar la agenda y sin decírselo a nadie se dio un día de plazo antes de utilizar ese test de embarazo que siempre tiene a mano para sacar de dudas a sus amigas, las mismas que están experimentando el boom demográfico que suele suceder al boom de bodas y despedidas de soltera.

Podría haber sido un día cualquiera, pero no. Ella que no tenía ninguna obligación con el posible padre que a esas horas navegaba en las tranquilas aguas del mar de la ignorancia, no estaba muy segura de si deseaba un resultado negativo. Mientras abría el empaque del test y leía las instrucciones recordó una larga conversación que tuvo con uno de sus amigos, ese al que le confió que sí quería tener un hijo aunque a juzgar por el camino que llevaba iba a tener que renunciar a esa idea. Recordó que él le dijo que no hacía falta que tuviera pareja, estaba convencido de que ella podría sola porque a fin de cuentas los hombres en la mayoría de los casos son casi accesorios en ese aspecto… En resumen, un padre no era fundamental para tener un hijo. Eso sí, se lo dijo mientras miraba la hora para ir a buscar los suyos al colegio y pensaba en silencio qué les haría de cenar esa noche.

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Al tiempo que preparaba los elementos necesarios con mucha precisión para no equivocarse, se planteó las dos posibilidades que tenía: Un resultado negativo se iba a la basura con test y todo. Uno positivo… Un positivo ya era otra cosa. Fue en ese momento cuando comenzó su monólogo: –No  quiere tener hijos, ¿para qué se lo voy a decir entonces? Si dice que no y estoy decidida, no le voy a hacer caso, asumo toda la responsabilidad y punto. Mmmm, tal vez lo más práctico, incluso lo más inteligente en este momento sería no tenerlo, ¿pero por qué no, por comodidad? De pronto esta es la única oportunidad que tendré. Si lo hubiera planeado, obviamente no sería esta la situación. Estoy siendo egoísta, mucho, pero en este caso uno de los dos va a ser injusto con el otro, no va a haber acuerdo y si no quiere… No voy a obligarlo a ser padre, pero tampoco él puede obligarme a renunciar. Mejor me ahorro la conversación y no le digo nada. Aunque estaría haciendo mal, sin saberlo él me lo agradecerá. ¡Cuánto condicional, yo no estoy para esto!

Ya es mayorcita, no le debe nada a nadie. Nadie la va a juzgar –yo no me atrevería–. Hasta le cedería sin problemas uno de mis nombres favoritos –los que quedan, ya casi todos los he dado–. A nuestra edad nuestros padres quieren nietos, y nuestros hermanos o amigos quieren sobrinos. En fin, los niños son siempre bienvenidos.

Pensándolo bien, sí que le debe algo a alguien, además de cariño y predicarle con el ejemplo, a su virtual hijo le debe estabilidad, tiempo, un millón de cosas… Y también un padre.

En ese momento era más que nunca dueña de su destino (tal vez de dos). Así que dejó de romperse la cabeza y se concedió unos minutos de paz antes de ver el resultado:

NEGATIVO

test

Cuestionamientos, cuentas y la posibilidad de traer al mundo a una persona más fueron a dar a la basura.

Se arregló como de costumbre, se soltó el cabello, se subió a sus tacones y me contó esta historia mientras vaciábamos una botella de vino en el bar de siempre –todo tiene sus ventajas–. También se la contó a ese que no es su novio, ni lo será…

Siempre es mejor lo que sucede, y por algo la margarita dijo NO.

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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