Esto NO es patria

Antes los venezolanos hacíamos cola para comprar entradas para un amanecer gaitero,  para el autobús, subir a la montaña rusa, al teleférico, entrar a una discoteca, un concierto, un juego de béisbol, el comedor de la universidad, subir al ferry, incluso cobrar la «Beca Alimentaria»… ¿Se acuerdan?

Hacíamos laaaaargas colas en Navidad porque como buenos venezolanos, todo lo dejábamos para última hora y siempre se nos olvidaban las uvas, el vino para el pernil, las pasitas para las hallacas, 5Kg más de hojas, o el par de zapatos del 31…  Hacíamos colas para cobrar el cheque de la quincena, aprovechar el 3 x 2 y hasta pelear en la CANTV.  ¿Se acuerdan?

Como siempre hemos sido un poco desordenados, muchas veces las colas no las hacíamos como las hormigas (uno detrás del otro) sino que nos amontonábamos en los mostradores sabiendo perfectamente quién llegó primero y poniendo en los palitos al que quisiera colearse. De modo que en la carnicería no había cola sino un bululú de gente que apenas dejaba a la vista el gorrito blanco del carnicero. ¿Se acuerdan?

Ahora no, ahora somos todo eso que vimos en televisión durante años y que nuestras infinitas riquezas naturales, industria alimentaria, reservas internacionales y torres en los supermercados nos aseguraban que nunca llegaría. El día llegó, pero no llegó esta semana cuando en Barquisimeto y otras ciudades del país se marcaba a la gente como ganado o prisioneros de Auschwitz para determinar quién tenía derecho a comprar 2Kg de harina de maíz. Sí señores, la Harina Pan de toda la vida que las familias numerosas compraban por bultos, ahora se vende a 2Kg por cabeza. El azúcar desapareció para dar paso al papelón, ¿Y la  leche? ¡Bien, gracias! Los alimentos en Venezuela se  han convertido en la letanía de un rosario, pollo, ruega por él, carne, ruega por ella, aceite, ruega por él, papel y toallas sanitarias, ruega por ellos, mantequilla, ruega por ella… El día llegó hace años. Venezuela es el único país del mundo donde se puede conseguir caviar pero no leche, el único país del mundo donde hay lista de espera para comprar un utilitario normal y corriente, un país donde «hay patria» pero no hay comida.

Porque para el «gobierno» lleno de vicios, corrupción, inseguridad y miseria que Chávez le heredó ilegalmente al hombre que nos ridiculiza por el mundo,  los venezolanos ahora tenemos patria. Pero, qué es la patria ¿Esa que nos hace compañía cada vez que se va la luz, esa que junto al agua ocupa toda la nevera cuando no hay mercado, es esa que todos los días sale a pasear disparando a todo lo que se mueve? ¿Esa es la patria?  ¿La que interrumpe a su antojo la vida normal de los venezolanos para soltarles gamelote, odio y mentiras en cadena nacional? ¿La que nos lleva por el camino de las cartillas de racionamiento cubanas? ¿Es patria la que se prostituye pagando petróleo a cambio de azúcar, aplausos y un poquito de carne? ¿La que ha extendido el hambre en los cuatro puntos cardinales del país?. Señores, yo lo lamento mucho, pero esto NO es patria, esto es un burdel en el que Venezuela aparte de meretriz paga la cama… Bien cara por cierto.

Le han contado al mundo que en Venezuela ha disminuido la desigualdad. Es cierto, ahora no hay muy ricos, ricos, clase media, pobreza y pobreza crítica, ahora todos somos pobres porque los ricos se han ido y los muy ricos están en el gobierno. ¿O esos maletines con dinero salieron del sueldo de los ministros?

Yo odiaba cuando escuchaba a algún aprovechado decir «yo no pido que me den, sino que me pongan donde haya»… El difunto de Sabaneta se lo tomó al pié de la letra y montó a su familia, amigos, y hasta a los yernos en su propia maquinita de hacer billetes… ¿Presuntamente?  No, evidentemente!!!

Eliminar la desigualdad no es convertirnos a todos en pobres u obligarnos a hacer una cola para mendigar harina, NO!!! Eliminar la desigualdad es enseñar a la gente a trabajar, proporcionarle seguridad para que vayan y vuelvan tranquilos a sus casas, no ponerles un cheque en blanco por cada muchacho que nazca cuando aún las madres deberían terminar la enseñanza básica, ni imponer la inamovilidad laboral para que cuanto vago exista deje de ir a cumplir con su responsabilidad cada vez que amanezca enratonao’.  Eliminar la desigualdad es equiparar los salarios a la inflación. Eliminar la desigualdad es equipar nuestros hospitales para que no sea necesario recurrir a una clínica privada. Eliminar la desigualdad es que todos los venezolanos tengan los mismos derechos y deberes sin cumplir con el requisito de afiliarse al partido de gobierno, firmar o asistir como borregos a cuanto bochinche se instale en nombre de un hombre que lo único que tuvo de supremo es el descaro, porque hay que tener claro que los muertos se respetan, pero no por estar muertos dejan de ser lo que fueron. En este caso, todos sabemos cuán supremamente mentiroso, manipulador y muchas cosas más era el que ya no está y nos dejó en este berenjenal.

Yo siempre quise un país en el que no existiera tanta desigualdad, pero parece que no manejamos el mismo concepto. De momento Venezuela tiene un presidente que llegó al poder primero a punta de dedo y luego a través de un fraude que cada vez se hace más difícil disimular, también tiene apagada la maquinaria de la industria alimentaria que a la hora de expropiar no pensó que ignoraba cómo gerenciar, cuenta con una especie de iguana radioactiva cuyo superpoder radica en comer cables del sistema eléctrico nacional sin electrocutarse;  tiene secuestrados los poderes públicos al servicio de un partido, sometidos los medios de comunicación a una regulación que sólo viola continuamente el mismo gobierno, un número de presos políticos que va in crescendo, una fuente inagotable de excusas inverosímiles y por supuesto, tiene empeñada hasta la forma de caminar.

No quiero que mi país sueñe con el pollo o la carne como sueñan los cubanos, no quiero que sueñen con una arepa como si vivieran en Estocolmo, ni con un café con leche. No quiero que a mi país se le vaya la vida haciendo cola, esquivando balas, ni encendiendo velas. Quiero que mi país vuelva a ser como antes, cuando todos festejábamos juntos, compartíamos la comida en la playa, nos prestábamos los libros, dábamos la cola, veíamos y votábamos lo que queríamos sin temor. Quiero que los ingenuos abran los ojos de una buena vez. Quiero un país que vuelva a soñar en grande.

No sé si el bozal de petrodólares nos lo va a permitir, pero hay que seguir luchando con valentía, con fuerza, sin violencia. Hay que seguir luchando para que todos tengamos comida en nuestras casas sin haber hecho una cola típica de las hambrunas africanas, pues en la medida en que nuestros estómagos estén llenos, nuestros hospitales, policía, colegios y universidades estén equipados, nuestros poderes se dediquen a sus funciones de forma independiente, y nuestra economía avance, podremos ocuparnos del resto del mundo. En Venezuela hay recursos para nosotros, para ayudar a los demás y aún sobra… Pero ojo, en ese orden, no al contrario.  Porque no se puede tener patria si no se le quiere, no se puede tener patria si se le rinde honores a otra.

Venezuela, despierta antes de que terminen de saquearte y de patria (la de verdad) quede sólo el «¿te acuerdas?». 

 

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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5 thoughts on “Esto NO es patria
  1. samuel

    En esta otra reflexión tratas de nuevo la realidad diaria de este hermoso pais que llevan a patadas estos desalmados gobernantes!. Esta vez no me has hecho llorar. Esta vez, he sentido la arrechera que has plasmado en una de tus publicaciones anteriores y que sentimos todos quienes queremos a la patria que conocimos y que tù y millones anhelamos que vuelva. Pero hoy mas que nunca, todos aqui,mantenemos vigente la expresiòn mas optimista que conocemos: «La esperanza es lo ùltimo que se pierde». En esas colas indeseables, se repiran vientos de cambio. Estamos atentos cada minuto que pasa, porque cada vez que el heredero habla, se hunde mas!. Cuando llegue el momento, te tendremos de vuelta para que adornes entinces sí, esta hermosa patria!. Dios te cuide do quiera que vayas!

     
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  2. MIriam

    Tienes toda la razón, y como siempre nos lo cuentas de esa forma tan especial q tienes de escribir, con humor y sinceridad, y como se dice aqui sin anestesia previa jeje. ¡Enhorabuena!

     
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  3. Humberto Matheus Velasco

    ¿Cómo estás? Muy acertada tu entrada. Quisiera saber por qué es tan complicado compartirla en las redes sociales. Además, quise copiar y pegar 2 párrafos respetando el Copyrigtht, como tú lo pediste en un email que de ti, y no me fue posible. Un saludo cordial.

     
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    1. Humberto Matheus Velasco

      ¡Ah! No me había dado cuenta que tu blog está manejado por WordPress. Su lema es «para qué hacerlo fácil si se puede hacer difícil». Saludos.

       
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