Día 10: Como cochinos

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Una de las quejas más escuchadas cuando alguien conduce torpemente es “con cuidado, que no llevas cochinos”. La brusquedad al volante se nota especialmente en los asientos traseros, por lo que una descripción común sobre el conductor es “maneja ese carro como a un camión cargado de cochinos”.  Y no es que los animales merezcan ser maltratados, sino que popularmente aquí se entiende que quien lleva un camión cargado de cochinos no tiene la menor consideración al momento de pasar por policías acostados o evadir huecos en la carretera. Pasa y punto, da igual si la carga da un salto o se asusta.

La escasez que ahoga a Venezuela no se limita a alimentos o medicinas, es general. No hay neumáticos, repuestos para los vehículos y, en ocasiones cada vez más frecuentes, ni siquiera gasolina. Sí, lo que leen, en Venezuela no hay gasolina. El empeño del chavismo por engañar a no sé quién aumentando los salarios a cada rato a la vez que el país baja rodando sin frenos por el barranco de la inflación, obliga a los ciudadanos a desplegar su creatividad para alargar al máximo la vida útil de sus carros, pues al quedarse a pie sus opciones se reducen a ir caminando a cualquier parte o utilizar el destartalado y cada vez más insuficiente transporte público en el que viajar sin ser atracado es poco menos que un milagro.

A falta de autobuses y fortaleza en los pies para realizar trayectos que son insoportables bajo el espléndido sol caribeño y el hambre reinante en las tripas, los venezolanos se las arreglan como pueden para poder trasladarse de un lugar a otro, y eso incluye ir en camiones de cochinos o verduras apretados como pueden o sujetos como arañas. Les llaman “Transbaranda” en honor a esos trozos de madera a los que se sujeta la vida de quienes necesitan como sea llegar a alguna parte.

Da dolor ver en los distribuidores a personas metidas en jaulas de metal que huelen a estiércol. Guardo la denigrante postal en mi mente como la fiel imagen de esa materia fecal llamada chavismo, que con el cuento de hacer justicia social trata a los ciudadanos peor que a los pobres cochinos y convirtió al país en un enorme chiquero del que muchos huyen, otros se resignan y, lo peor, donde todavía algunos disfrutan revolcándose.

Yedzenia Gainza

http://www.yedzeniagainza.com

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